Betsayda Alemán

José David Flores y su esposa Betsayda fueron beneficiados con una vivienda en el proyecto “Vivienda Completa” que se realizó en la localidad Km. 54 de San Rafael del Sur. Ellos viven junto a sus hijos Rudy Alexander, Davitza y José David.

 

“Pienso mucho en cuando tenia mi casa de madera y zinc. Durante los inviernos yo lloraba porque me mojaba y tenia que acomodar la cama en la única esquina de la casa donde no caían las correntadas de agua del techo”.

 

Mejorar la vida desde la vivienda

 

Con los US$135 que José David Flores, de 30 años, gana de noviembre a mayo durante la zafra en el municipio de San Rafael del Sur, no le alcanzaba para construir una mejor vivienda. Entre junio y noviembre debe de buscar trabajos informales temporales para sobrevivir, una situación asfixiante para el y su familia. Hace 2 años aún vivía en una casa con piso de tierra, construida con láminas de zinc y desperdicios, sostenida por varas de caña utilizadas como vigas y con un techo lleno de agujeros.

 

Betsayda Alemán, de 32 años y esposa de José David desde hace 10, es ama de casa y se encarga de la crianza de los hijos de la pareja: Rudy Alexander, Davitza y José David, de 16, 9 y 6 años respectivamente. Los 5 viven en la comunidad San José, parte del municipio de San Rafael del Sur, muy cercana a las playas más visitadas en la costa pacífica de Nicaragua. Ella recuerda con tristeza su pasado. “Pienso mucho en cuando tenia mi casa de madera y zinc”, cuenta, “durante los inviernos yo lloraba porque me mojaba y tenia que acomodar la cama en la única esquina de la casa donde no caían las correntadas de agua del techo”.

 

En Octubre de 2015, gracias al apoyo de Hábitat para la Humanidad Nicaragua y en coordinación con la Alcaldía de San Rafael del Sur, la familia de José David y Betsayda logró acceder a una vivienda digna. Hoy la familia vive en una casa de 48mt2 con paredes de concreto, techo de zinc, una sala amplia y dos cuartos. “Ni con todo el tiempo del mundo hubiéramos podido construir esta casa nosotros solos, necesitábamos de alguien que nos ayudara a dar el primer paso”, señala Betsayda. “Yo sacaba presupuestos para comprar materiales de a poco y hubiera dilatado años para construir esta vivienda sin el apoyo de Hábitat para la Humanidad Nicaragua”, agregó

 

Betsayda y su familia enfrentan aún el reto de mejorar sus condiciones de vida. Sus tres hijos asisten a la escuela y ahora que cuentan con una vivienda segura, esperan emprender un negocio. “Mi hija sueña con tener una venta de helados y chocobananos, anhelábamos tener una casa adecuada para poder comenzar la venta”, indicó Betsayda. “Todavía no se nos ha cumplidos ese sueño, pero estamos trabajando duro para ahorrar lo suficiente para nuestro negocio”, concluyó.

 

¿CREES QUE TODOS MERECEMOS UNA VIVIENDA ADECUADA Y SALUDABLE?